Ecología

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Destruir el mundo

Si cogiéramos a todas las personas del mundo y las dispusiéramos sobre un amplio conjunto de balanzas, su masa combinada sería alrededor de los 300 millones de toneladas. Si a continuación cogiéramos a nuestros animales de granja domesticados (vacas, credos, ovejas y pollos) y los colocáramos sobre un conjunto de balanzas todavía mayor, su masa rondaría los 700 millones de toneladas. Por el contrario, la masa combinada de todos los animales salvajes grandes vivos, desde puerco espines hasta pingüinos, elefantes y ballenas, es inferior a 100 millones de toneladas.

Nuestros libros de la infancia, nuestra iconografía y nuestras pantallas de televisión continúan llenos de jirafas, lobos y chimpancés, pero apenas quedan unos cuantos en el mundo real. Hay unas 80.000 jirafas en el mundo, en comparación con los mil millones y medio de reses; 200.000 lobos, en comparación con los 400 millones de perros domesticados; 50 millones de pingüinos, en comparación con los 50.000 millones de pollos y 250.000 de chimpancés, en comparación con los miles de millones de seres humanos. El ser humano se ha hecho de verdad con el mundo.

No obstante, las jirafas y los pingüinos salvajes no tienen motivo para sentir celosos de las vacas y los pollos domesticados. Desde una perspectiva evolutiva estrecha, las especies domesticadas representan una historia de éxito impresionante. Son los animales más extendidos del mundo. Desafortunadamente, esta perspectiva evolutiva no toma en consideración el sufrimiento individual. Es muy probable que las vacas y los pollos domesticados representen una historia de éxito evolutivo, pero también se hallan entre las criaturas más miserables nunca existentes. La discrepancia entre éxito evolutivo y sufrimiento individual es una de las lecciones más importantes de la historia.