Poder e imaginación

Poder e imaginación

Soñar con el mundo

El homo sapiens gobierna el mundo, porque somos el único animal capaz de cooperar con agilidad en grupos numerosos. Podemos crear redes de cooperación masivas, donde miles de millones de auténticos extraños colaborarán juntos por objetivos comunes. Uno a uno, o incluso de diez en diez, los seres humanos nos parecemos excesivamente a los chimpancés. Todo intento por comprender nuestra función exclusiva en el mundo estudiando nuestros cerebros, nuestros cuerpos o nuestras relaciones familiares, está condenado al fracaso. La auténtica diferencia entre nosotros y los chimpancés es el pegamento misterioso que permite la cooperación efectiva de millones de seres humanos.

Este pegamento misterioso está compuesto de historias, y no de genes. Cooperamos de forma eficaz con extraños porque creemos en cosas como los dioses, las naciones, el dinero y los derechos humanos. Sin embargo, nada de estas cosas existe al margen de las historias que la gente inventa y nos contamos los unos a los otros. No hay dioses en el universo, ni naciones, ni dinero ni derechos humanos, a excepción de la imaginación común de los seres humanos. Nunca podremos convencer a un chimpancé para que nos dé un plátano prometiéndole que una vez que muera, tendrá todos los plátanos que quiera en el paraíso de los chimpancés. Solo el homo sapiens puede creerse estas historias. Es por ello por lo que gobernamos el mundo, y los chimpancés están encerrados en zoos y laboratorios de investigación.